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Cada pieza de Maramz está diseñada por Marian Zaragoza, quien dedica tiempo y pasión a crear joyas que no solo adornan, sino que cuentan una historia. Como diseñadora de autor, Marian imprime en cada diseño una visión única que celebra la autenticidad y el estilo de las mujeres que las llevan. Estas piezas no son productos genéricos; son creaciones originales con un profundo significado artístico.

Molde de precisión: Cada joya pasa por un proceso inicial de creación de un molde exclusivo. Este paso, complejo y costoso, asegura que los detalles y relieves tridimensionales reflejen perfectamente la visión original del diseño.

Tratamiento PVD: Usamos un proceso avanzado que no solo mejora la durabilidad de las piezas, sino que también aporta un acabado sofisticado y de alta calidad. Este tratamiento es común en el segmento del lujo y representa una inversión en excelencia.

Producción limitada: Producimos en pequeñas cantidades para mantener la exclusividad, lo que incrementa el coste unitario pero asegura que cada pieza sea única para su portadora.

Marian Zaragoza combina herramientas tecnológicas avanzadas con un toque artesanal en cada paso del proceso. Esta unión garantiza precisión, calidad y un acabado que solo se logra a través de manos expertas.

Arte portable con la calidad del segmento de lujo, pero a un precio asequible.

Cada pendiente es más que un accesorio; es una obra de arte portable que Marian Zaragoza ha diseñado pensando en mujeres extraordinarias. Este nivel de detalle y propósito convierte a nuestras piezas en emblemas personales y duraderos.

Más que un accesorio, es una obra de arte que transforma cualquier look y se convierte en un emblema de identidad, perfecta para estas fiestas.

LADERAS

«La curva de la vida celebra la belleza de lo vivido»
Marian Zaragoza
Material: Acero Inoxidable 316L
Medidas: 2.29 × 1.95 cm
Edición Limitada

Con Laderas, llevas contigo mucho más que un diseño; llevas un emblema de quién eres, una pieza que transforma los momentos de la vida en arte y significado. Inspirada en las laderas de Andorra, esta joya encierra la esencia de una etapa de mi vida que marcó profundamente mi identidad: los años entre los 9 y los 19, cuando las montañas imponentes fueron mi paisaje diario y el escenario donde se forjó mi visión del mundo y de mí misma.

Las laderas, con sus curvas suaves y pendientes dramáticas, son una representación perfecta de la curva de la vida: los ascensos que desafían nuestra fuerza, los descensos que nos invitan a la reflexión, y los giros inesperados que nos transforman por completo. Es en este recorrido donde aprendí a celebrar lo vivido, a encontrar belleza en las luces y las sombras, en los altos y los bajos, y a reconocer que son precisamente esos contrastes los que nos llevan a donde estamos hoy.

La verdadera riqueza no está en lo que acumulamos, sino en nuestra capacidad de perderlo y reconstruirlo. Aquí radica la verdadera resiliencia: saber que cada paso hacia adelante, por más desafiante que sea, nos fortalece. Si nos rendimos, perdemos no solo lo que podríamos alcanzar, sino también la posibilidad de ser la mejor versión de nosotros mismos.

Laderas es un recordatorio de que el cambio comienza en nosotros. Cada curva del diseño simboliza una etapa, un reto, o una transformación necesaria. Nos invita a reflexionar, a mirar hacia adentro y a abrazar el trayecto.

Con esta pieza, celebro la vida: los momentos de ascenso y de caída, las sombras que dan valor a la luz, y la certeza de que cada etapa tiene un significado. Llevar Laderas es llevar contigo una historia: la tuya, la mía, la de todos aquellos que han aprendido que el verdadero valor no está en alcanzar la cima, sino en honrar cada paso del camino.

«Laderas te invita a encontrar en cada pendiente, en cada sombra, el reflejo de tu propia fortaleza y a transformar el recorrido de la vida en arte.»